Reflejos molestos
Las marcas se acentúan con sol, lluvia o luces de otros autos.
Grupo GNOVIA
El parabrisas se ve velado y manejar se vuelve cansado. Si el vidrio te obliga a forzar la vista, evita seguir manejando con incertidumbre.

La mala visibilidad puede provocar reflejos, cansancio visual, inseguridad al manejar de noche y una apariencia descuidada del vehículo.
Las marcas se acentúan con sol, lluvia o luces de otros autos.
Forzar la vista aumenta incomodidad y reduce confianza al manejar.
Cuando el cristal no está roto ni estrellado, la restauración puede ser una alternativa conveniente.